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Blog de Jaime Armada Fernández

Posicionamiento e Imagen personal en las redes sociales (Sacar provecho a tus redes sociales III)

En la entrada anterior presenté, las que son para mí, las 4 grandes áreas que debemos tener en cuenta a la hora de movernos en redes sociales, cómo es el caso de LinkedIn. Estas áreas son:

– Visibilidad.

-Profundidad.

– Posicionamiento y objetivos.

– Imagen personal y Coherencia.

Sobre cada una de ellas se pueden escribir verdaderos ríos de tinta y desde perspectivas muy diferenciadas. No descarto en futuras entradas profundizar, más aún, sobre ellas. Sin embargo, en la entrada de hoy quedaba pendiente explicar qué son y cómo mejorar estas dos últimas áreas.

Por mi parte, no soy ningún experto en el posicionamiento o imagen personal pero, por suerte, voy aprendiendo de multitud de blogs (Puedes ver los blogs que sigo, o entradas previas donde recomendaba blogs) que me van enseñando cosas a diario. Aquí intentaré recoger algunas de las conclusiones a las que he llegado tras mis lecturas y experiencia personal con las redes.

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¿De qué Hablamos?

En lo que respecta al posicionamiento y los objetivos, los he agrupado por que van de la mano el uno con el otro. Lo normal, en todo proceso de comunicación, es que tengas algún tipo de objetivo. Aunque sea en una red social de uso personal, puedes tener el objetivo de comunicarte con tus personas más allegadas, usarlo para comunicar eventos importantes o para seguir los sucesos que se dan en tu círculo. Cuanto llegamos al mundo profesional, pasa lo mismo, tener objetivos es importante, pero es vital saber cuáles son. Puedes descubrirlos haciéndote preguntas sobre ellos ¿Qué busco en LinkedIn? ¿Cómo me gustaría que fuera mi red de aquí a 6 meses? ¿Qué mensaje me gustaría tener en mi bandeja de entrada mañana, cuando abra la página?

En cuanto al posicionamiento, se ha descrito en cómo un producto es definido por los consumidores a partir de sus atributos principales. En el campo de las redes sociales, yo lo entiendo como aquello a partir de lo que nos definen y que debe ir de la mano con nos nuestros objetivos. Es decir, cómo me perciben a partir de cómo me organizo, presento y actúo en función de mis objetivos.

Después, llegamos a la imagen personal y la coherencia. Siendo mis conocimientos sobre marketing limitados, hilar tan fino como para diferenciar el posicionamiento de la imagen personal me resulta muy difícil. Pero lo que sí que tengo clara es una cosa, y es la que articulará mi discurso: la coherencia. En las redes sociales es muy fácil mostrar las facetas de ti que deseas pero, a la larga, para elaborar una imagen personal potente, todo ello tiene que ser coherente. Coherente con las publicaciones pasadas que has hecho, coherente con las publicaciones que haces en diversas redes sociales y coherente con cómo eres en el mundo 1.0.

De esta manera, así como construimos nuestra imagen a partir de nuestros objetivos, aquí debemos construir nuestra imagen en función de cómo somos. Esto le da una nueva dimensión. Ahora será una imagen personal, única y diferenciada de lo demás. Será nuestra imprenta y nuestro estilo. Así pues, la imagen personal es la manera en la que nos relacionamos con los demás y debe ser coherente con nosotros.

¿Cómo mejorar en ello?

Ahora, pasemos a lo que nos interesa. ¿Cómo podemos mejorar en estas dos áreas? Ya he recalcado lo importante de plantearse los objetivos antes de empezar con todo lo demás. Pero una vez lo tengamos hecho, podemos hacer numerosos pequeños cambios para ir alineando la imagen personal con nuestros objetivos.

En prácticamente todas las tips de internet señalan lo importante de tener una buena imagen de perfil. Yo aquí añadiré una cosa, ten una imagen de perfil que se adecúe a tus objetivos. Si aspiras a un entorno más informal, no hace falta ir trajeado e, incluso, es contraproducente y al contrario. Incluso, si te quieres dedicar a la ilustración ¿Por qué no una obra tuya que te retrate como imagen de perfil?

Lo mismo se puede decir del título profesional. Muchas veces es la única información de ti que se verá. Verán tu nombre, apellidos y título profesional, junto a una foto. El título profesional lo tenemos que adecuar a aquello que creemos que podemos aportar a nuestro objetivo o a aquello que buscamos. Además, esto también aumentará nuestra visibilidad, al emplear esas palabras clave.

Debemos cuidar nuestro extracto, es donde nos presentarnos. El estilo del mismo se debe adecuar al trabajo, al estilo del de mercado que buscamos a cómo somos. Aún así, como manera estandarizada, me gusta incluir la siguiente información:

– Que quiero.

-Quien soy y que puedo aportar.

– Cómo soy.

– Cómo contactar conmigo.

– Mis perfiles de otras redes sociales.

Consigue recomendaciones y validaciones de aptitudes, lo que dicen de ti cuenta más que aquello que dices tú mismo. Para ello, necesitarás algunos momentos de reflexión sobre cuales son aquellas cosas que dominas. Una buena idea es mirar los perfiles de profesionales del ámbito al que te dedicas o te quieres dedicar y hacer una lista de los mismo y ver qué dispones y qué no. En cuanto a las recomendaciones, lo mejor es pedirlas a personas de confianza con las que has trabajado. Aún con todo, yo aquí tengo muchos reparos, ahora os explicaré por qué.

No es extraño que la gente se cruce recomendaciones y validaciones de aptitudes. Me parece una actitud positiva y colaborativa. El problema es cuando no se queda en eso. Muchas veces se dice a la otra persona qué tiene que poner o se validan aptitudes de las cuales no se tiene constancia. Este tipo de prácticas me parecen bastante reprobables y por eso tengo una regla que me aplico. Cuando pido a alguien recomendaciones o validaciones, le pido que escriba lo que él piensa por su experiencia personal conmigo y nada más. Si no me ha escuchado hablar chino mandarín, que no lo ponga, porque entre otras cosas, no se hablarlo. También me sirve para obtener un feedback de mi trato con diferentes personas y ofrecer una imagen real.

Otra cosa que habla de nosotros son las muestras de nuestro trabajo. LinkedIn añade la opción de subir muestras de tu trabajo y recomiendo aprovecharlas. Por ejemplo, puedes subir tus ilustraciones, links a archivos de sonido, ejemplo de informes, links a tu blog, tus artículos científicos, el link de tu web… las opciones son infinitas. Ello ayudará a la persona que ve tu perfil a hacerse una idea real de cómo trabajas. No olvidemos en que todas estén dirigidas y alineadas con nuestros objetivos.

Otra cuestión importante, cómo muchos orientadores laborales sabrán, es alinear nuestra experiencia laboral y formación con nuestros objetivos laborales. Bien podemos poner los 14 trabajos que hemos realizado desde que acabamos la ESO pero en la práctica, eso es contraproducente. Es mejor poner 3 bien alineados. El selector verá inmediatamente que tienes experiencia en el campo y también que sabes priorizar y destacar lo importante. Por otra parte, al igual que un CV de 2 páginas es mucho más efectivo que uno de 5 páginas, piensa que LinkedIn funciona de la misma manera.

Nuevamente, la entrada ha resultado ser muy extensa, pero el tema lo reclama. Me gustaría dejar un consejo general que sirva como guía de cómo mejorar estas dos áreas. “Muéstrate como eres, pero actúa como quieres ser. Para cuando te des cuenta, te habrás convertido en lo que deseabas.”

Sin duda, pronto escribiré la cuarta entrada sobre las redes y cómo sacarles más partido.

Un saludo y gracias por leerme,

Jaime Armada, @Jaime_Armada

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