Selección, Orientación Laboral y RRHH

Blog de Jaime Armada Fernández

Mujeres: nadando a la contra

El otro día, me encontraba leyendo una entrevista a Hakima el Haite en la contra de la vanguardia que, usualmente, trae entrevistas interesantes. En esta ocasión, también se repetía este hecho. Y es que me resultó estimulante por un par de cuestiones, la primera, por lo poco que sé sobre la temática del medio ambiente en Marruecos y, la segunda y más importante, por el hecho de que ella era una mujer divorciada y de éxito en un mundo de hombres, cosa que resulta extraño y no debería serlo tanto. Si a eso le añadimos que esta historia de éxito tiene lugar en Marruecos, ya tenía todos los ingredientes para resultarme una entrevista muy interesante.

Aquí podría hacer hincapié en el hecho de que fuera una mujer de éxito en marruecos, una sociedad machista a sobremanera. Sin embargo, eso empobrecería el verdadero debate; considero que el machismo es un mal endémico que está en todas las sociedades e invade multitud de actitudes, comportamientos y valores de nuestros días. Además, en cuanto a Marruecos y otras culturas musulmanas, es muy difícil ser objetivo. Desde siempre nos han bombardeado con información (¿Erronea, Desviada?) sobre todo lo musulman y creo que ha habido una demonización del mismo. Asimismo, también hay numerosos países y culturas que practican el Islam y prefiero creer que son aquellos que interpretan el Corán los que lo hacen desde una óptica machista a que la religión en sí lo sea.

Una vez dicho esto, me puedo centrar en el tema realmente importante. Mucho más que discutir sobre si es más difícil ser mujer en un punto u otro del planeta, me preocupa más discutir sobre el simple hecho de que resulta más difícil ser mujer, que ser hombre. Las mujeres deben hacer méritos y demostrar una y otra vez sus capacidades hasta que son aceptadas y reconocidas en las empresas. Esto es especialmente así en los puestos de mando intermedios y directivos.

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Aún con todo, me gusta creer que hay corrientes de cambio. Estas corrientes, tienden a relacionar mujeres entre sí y dotarlas de poder o empowerearlas. Es decir, las mujeres se relacionan y se apoyan las unas a las otras desde multitud de plataformas por tal de intentar contrarrestar las barreras y limitaciones que les pone la sociedad, que intenta preservar el statu quo imperante y androcéntrico.

Veo estas plataformas en multitud de sitios y espero que sean cada vez más florecientes ya que, de momento, son necesarias. Las veo en las asociaciones de mujeres de los barrios, las veo en los grupos de mujeres en las redes sociales o, cómo en la entrevista antes comentada, las veo en las relaciones de mentoring entre mujeres, en la que mujeres dotan a otras de las herramientas, conocimientos, conexiones y formación para poder ocupar puestos predominantes.

Puede parecer que esto dará a las mujeres una ventaja competitiva en respecto a los hombres, pero no es así. Los hombres han estado haciendo esto, de manera informal, desde hace mucho tiempo. Entonces, ¿Cuales son las ventajas que pueden tener las mujeres en el mundo de los mandos intermedios y directivos?

Aquí, usualmente, abogaría por enumerar las competencias y habilidades que son propias de las mujeres. Pero, creo que las cosas no son tan fáciles cómo enumerar competencias “de hombres” y competencias “de mujeres”. No hay tales competencias “de mujeres”. Creo que, por una parte, se nos ha educado en diferentes competencias, valores y habilidades en función de si somos hombres o mujeres. Además, dentro de la sociedad hay unas ciertas habilidades que se aprenden o desarrollan a por tal de adaptarse lo mejor a la misma.

De esta manera, me vienen a la mente ejemplos de mujeres poco empáticas, con poca o ninguna habilidad de escucha, orgullosas, poco dadas a la cooperación… Así como hombres que podrían englobarse en este perfil. Estas competencias no aparecen por arte de magia: no son competencias que nos vengan dadas únicamente por genética, ni por género, ni por cultura (“nos enseñan a ser así”). Todo lo contrario, uno debe esforzarse para ponerlas en práctica y entrenarlas. Suelen ser justamente lo contrario de lo que recibimos 24 horas en forma de constante bombardeo de información. Son competencias “contra-corriente”. ¿Dónde narices enseñan a nadie en esta sociedad a tener inteligencia emocional? No existe tal escuela, oasis educativo, lugar de ensueño.

Siendo así las cosas, me gusta pensar más en competencias “contra-corriente” y, en eso, las mujeres son expertas. Ellas han tenido que adaptarse como buenamente han podido a un entorno hostil dominado por los hombres y han desarrollado diferentes maneras de hacerlo. Por esta razón, cada una dispone de las herramientas que mejor le han servido para hacerlo. Estas competencias, bien pueden ser adquirir y potenciar los comportamientos y actitudes agresivas de los hombres, que en muchos contextos organizacionales son muy valorados. O bien, en otras ocasiones, sin embargo, desarrollan otras habilidades de liderazgo, igualmente interesantes.

Si nos adentramos un poco en los estilos de liderazgo, nos encontramos con el estilo tradicional, autoritario, unidireccional y en el que el grupo obedece al lider. Sin embargo, hay otros dos; el democrático y el liberal. En el democrático, encontramos que el grupo participa y colabora en la toma y ejecución de las directrices. Por último encontramos un liderazgo liberal, que consiste en la libertad absoluta para los miembros del grupo.

Aquí no debatiré cuales son los mejores o peores, si no que cada uno tiene sus ventajas y desventajas dependiendo del contexto. Lo que sí que diré, es que las mujeres, si que han adaptado un estilo de liderazgo alejado del tradicional “autoritario”. Actualmente estamos inmersos en una revolución tecnológica y en una profunda crisis que ha llevado a muchas organizaciones a replantearse su situación y también su estilo de liderazgo.

Estamos en una situación de “Adaptarse, o morir”. Y, ahora, aquellos que se salen de lo tradicional pueden relucir. Dentro de la revolución tecnológica que vivimos, donde la cooperación es cada vez más importante, estos estilos “modernos” de liderazgo son cada vez más importantes y es ahora cuando todas estas competencias “contra-corriente” pueden aportar más valor. Es el momento de apostar por el cambio y puede ser una gran oportunidades para todas aquellas que nadan, y han nadado, Contra-corriente.

Gracias por la lectura y hasta la próxima,

Jaime Armada (@Jaime_Armada), con la inestimable colaboración de Susanna Roca Vieta.

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Esta entrada fue publicada el 15 agosto, 2014 por en Uncategorized.
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