Selección, Orientación Laboral y RRHH

Blog de Jaime Armada Fernández

Puntos fuertes y débiles en una entrevista de trabajo

Hace una semana un amigo muy cercano, sabiendo que yo estaba metido en el mundo del reclutamiento y los RRHH me llamó. Me dijo que tenía una entrevista al día siguiente y que no sabía cómo responder a la pregunta que suele caer en todas las entrevistas de trabajo “explica 3 aspectos positivos de ti y otros 3 aspectos en los que te gustaría mejorar“.

He de decir que la pregunta, cómo seleccionador me gusta mucho (Cómo muchas otras). El problema es que tal vez está un poco demasiado utilizada, pero eso no quita que puedas extraer valiosa información de ella. A primer punto de vista, podemos pensar que se trata de ver en que somos buenos y en qué no, pero la cosa va más allá, también busca que grado de autoconocimiento y madurez tenemos.

En el caso que os explico, yo conozco a mi amigo desde que éramos pequeños, por lo que tenía una imagen muy clara de él y sobre cuáles eran sus puntos fuertes y aquellos que no lo eran y tenía campo para mejorar. Este debe ser el primer punto a la hora de plantearnos esta pregunta, hacer un ejercicio de autoconocimiento y reflexión. En esta situación, yo le ayudé a reflexionar sobre ello y es algo que podéis hacer con las personas cercanas, preguntarles “¿Qué es lo que más te gusta de mí?”, “¿En qué crees que destaco?”, “¿Cómo dirías que soy?” ,”¿ Cuales crees que son mis peores defectos?”.

Si después de estas preguntas o unas semejantes no has acabado a palos con tu amigo o amiga, habrás extraído una valiosa información. Otra manera de intentar ver en que destacas y en qué no, es pensar en tus mayores éxitos, en aquello que tienes más confianza y de lo que te sientes orgulloso. Lo mismo puedes hacer con aquello que te sientes más inseguro o crees que puedes mejorar más. Todo ello servirá para hacernos una mejor imagen de nosotros mismos.

En el caso de mi amigo, yo recordaba cómo tenía su casa ordenada de manera escrupulosa, con cada cosa con su sitio particular. Él controlaba donde estaba todo. “este es el armario de los CDs de música y éste el de las películas“. “Esto lo tengo clasificado por año de edición“. Estaba claro que el orden era su punto fuerte. ¿Pero qué más? Entonces me acordé de que él era muy dicharachero y podía estar hablando durante horas con personas que no conocía de mucho, sacando temas de conversación. Si a eso le añadimos que trabajaba dando clases, teníamos a una persona con claras habilidades sociales y de comunicación.

Bueno, llebávamos 2 de 3. Faltaba una. Aquí, salió otra idea. Él había temporadas de su vida donde había tenido que trabajar 10 y 12 horas diarias. Eran temporadas donde no paraba quiero y aún así, mantenía una actitud positiva. Aquí ya teníamos su tercer punto fuerte. Podríamos haber seguido buscando más, por que más vale tener 4 o 5, por si te quedas en blanco a lo largo de la entrevista pero, al menos, teníamos 3.

Ahora tocaban los puntos negativos. ¿Cómo afrontamos estos? ¿Decimos cosas cómo “soy demasiado trabajador”? Yo siempre recomiendo ser honestos y decir cómo somos. Eso sí, tampoco hace falta fusilarnos delante del entrevistador. Ante todo, tiene que ser un examen de conciencia y presentarlo como áreas de mejora. Es muy diferente decir “soy muy lento” de “necesito algo de tiempo para aprender bien las cosas”. Y aún más de mostrarlo como parte de tu autoconocimiento y área de mejora “soy una persona perfeccionista y por ello, me gusta hacer las cosas bien. Por esta razón, me tomo algo de tiempo extra para aprender a hacer bien el trabajo, ya que creo que unas buenas bases son necesarias para la excelencia. “

Los defectos fueron floreciendo uno a uno. El primero fue el comentado, de “soy lento en aprender”, pero en seguida encontramos otros cómo “necesito sentirme valorado en el trabajo para rendir” o “si las cosas no salen cómo esperaba me puedo llegar a frustrar”. Todo ello muestra mucho conocimiento de uno mismo y ahora que nos conocemos, podemos pasar a la siguiente fase.

Una vez tenemos unos 4-6 aspectos positivos y otros tantos negativos, debemos estudiar el puesto de trabajo. En cada uno buscarán ciertas competencias de nosotros y estratégicamente deberíamos priorizar presentar algunos de nuestros puntos fuertes por delante de otros y los mismo los puntos débiles. Si el puesto es de administrativo interesará mucho que digamos que somos ordenados a más no poder en lugar de otros puntos fuertes.

Una vez tengamos seleccionados qué puntos vamos a priorizar por delante de otros, tenemos que prepararnos esos puntos. Si la entrevista es mínimamente rigurosa no se contentarán con apuntar las características y ya está. Buscarán más chicha, buscarán ahondar. ¿Cómo podemos deducir si esa persona tiene las habilidades que dice tener o se lo está inventando? Eso lo sabemos a través de su experiencia y ejemplos.

Siendo así las cosas, deberemos pensar en situaciones que ejemplifiquen muy bien nuestras competencias y si puede ser en un ámbito de empresa y relacionado con el trabajo por el cual nos entrevistan, mejor. Otra cuestión interesante es contar ejemplos de éxito personal para ejemplificarla. Esto no solo hará que te acuerdes mejor de tus puntos fuertes y ejemplos, si no que te venderás mejor y quedarás mejor representado.

Tampoco hace falta que seas el rey del mambo durante toda la entrevista, ya que hay una fina línea entre “venderte” y que el entrevistador opine que te estás pasando y te mire con escepticismo. Sin embargo, si te presentas a una entrevista de administrativo, y eres ordenado, bien puedes explicar cómo tenías ordenado el archivo, estructurados los horarios o habías organizado el sistema de agendación telefónica por tal de hacerlo universal y accesible.

En cuanto a los puntos negativos, cómo he dicho antes, tampoco hace falta ser nuestros propios enterradores, pero sin presentar puntos a mejorar poco relevantes. Para mí aquí hay que encontrar el equilibrio para mostrar que nos conocemos, sabemos cómo mejorar, queremos hacerlo pero sin que esto nos deje fuera de juego. Recuerdo entrevistas en las que los entrevistados me decían “es que a mí no me gusta trabajar” o “mi defecto es que yo no me implico, trabajo por lo que me pagan”.

En trazos generales creo que esta es la manera más adecuada para afrontar este tipo de pregunta pero sobre todo, conócete, básate en la experiencia, relaciona los puntos fuertes y débiles con la oferta de trabajo a la que te presentas y construye unos buenos relatos para transmitir tu experiencia.

Si queréis profundizar un poco más en estas preguntas, algunos de los temas que trato en mi entrada “la entrevista de trabajo más dura” os pueden resultar interesantes.

Un abrazo y gracias por la lectura,

@Jaime_Armada

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Esta entrada fue publicada en 16 marzo, 2015 por en empleo, entrevista, orientación, rrhh, selección y etiquetada con , , , , .
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