Selección, Orientación Laboral y RRHH

Blog de Jaime Armada Fernández

La necesidad de apostar por el valor

Hace unos años, se hablaba de globalización. Hoy se da por sentada; no es algo extraño que se extraiga las materia prima en un país, se manufacture en otro y que se comercialice a nivel mundial.

Esto parecía cosa solo de multinacionales, pero ahora incluso muchas Pymes se atreven a comerciar a nivel mundial y a exportar de manera que antes era impensable. Sin embargo, aún estamos llegando a un nivel más profundo y complejo de este proceso. Con las nuevas tecnologías, no solo se puede producir y vender a lo largo del globo, sino que también se pueden ofrecer servicios. No es extraño que nos llamen de centralitas que se encuentran en otros países o continentes, por tal de ofrecernos nuevas tarifas para el móvil, los más modernos smartphones o nos intenten convencer para que cambiemos de compañía.

Esta deslocalización de servicios es debida a que en otros emplazamientos las compañías pueden tener mejores condiciones tributarias, pueden pagar menos a sus trabajadores o, simplemente, las leyes son más laxas con las empresas. Fuere cómo fuere, podemos encontrar que hay un sin número de servicios que pueden ofrecerse de esta manera desde otros territorios.

Esto permite que las organizaciones sean más pequeñas, más planas y dinámicas. No hacen falta grandes departamentos cuando se pueden deslocalizar muchos de los procesos que tienen lugar dentro de la empresa. Podemos pedir campañas de marketing a medida, técnicos informáticos a distancia, encargar las nóminas a otra compañía, subcontratar a los servicios de limpieza y así sucesivamente.

Esto tiene muchísimos efectos en la economía y en las empresas. A nivel económico, el capital se vuelve líquido, casi gaseoso y va a donde obtenga un mejor rendimiento. Es libre de ir a donde los trabajadores sean mejores a nivel de rendimiento/coste. En cuanto a las empresas, ahora pueden ser mucho más pequeñas y tener unos costes mucho más bajos. El empresario puede olvidarse de muchísimos niveles de su negocio y centrarse en el core business, permitiendo una capacidad de adaptación y reacción nunca antes vistos.

Partiendo de estas premisas, el impacto en la economía es brutal. Si los servicios se pueden deslocalizar, aquellos países que ofrezcan unas mejores condiciones atraerán modelos de negocio más inversión, mientras que aquellos que no, deberán competir ofreciendo mejores servicios o cambiandolos. Esto se traduce en que aquellos servicios que se pueden ofrecer a un coste menor, están condenados a una dura competencia e, incluso, a desaparecer.

Uno de estos servicios puede llegar a ser el de Recursos Humanos. Si nos anclamos a la empresa tradicional, hay multitud de aspectos que se pueden deslocalizar. Las nóminas y la preparación de documentación se pueden realizar desde otros países, la formación se puede realizar a distancia, mediante internet y la selección puede ser delegada en compañías especializadas (e, incluso, ser realizada, en gran medida a distancia, mediante teleconferencias).

Siendo así las cosas, el nuevo mercado nos exige adaptarnos y diferenciarnos cualitativamente de nuestros competidores, ya que difícilmente lo podremos hacer en lo cuantitativo. Tenemos que diferenciarnos en elementos como la cercanía, calidad, un trato exquisito con el cliente y en una comunicación fluida. En lo que respecta a los RRHH, también debemos avanzar en esa dirección. No podemos permitir anclarnos en trabajos en los cuales nos podrían sustituir.

Desde los RRHH debemos, igualmente, ofrecer un producto competitivo. En un mercado de empresas muy horizontales puede consistir en ser consultores externos muy especializados, saber gestionar y atraer el talento o bien pasar a ser los gestores y proveedores servicios deslocalizados. Estas tres vías de negocio abren muchas e interesantes oportunidades que ya se están explotando. Nos encontramos con una nueva ola en la que la guerra se está realizando sobre el talento. Encontrarlo, formarlo, gestionarlo, mantenerlo, activarlo y dirigirlo son los retos a los que hacemos frente.

¿Estamos preparados?

Gracias por la lectura y un abrazo,

@Jaime_armada

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Esta entrada fue publicada en 19 marzo, 2015 por en empleo, Organizaciones, rrhh y etiquetada con , , .
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