Selección, Orientación Laboral y RRHH

Blog de Jaime Armada Fernández

No hay que retener el talento, hay que enamorarlo cada día

Muchas veces, en mis lecturas de contenido diario, leo la expresión “Retención de talento”. Cada vez que la leo, no puedo evitar imaginarme a un mánager secuestrando a sus mejores trabajadores, como si de un rapto griego se tratara o una película del oeste, cuando el malo se lleva a la chica. Según la RAE, la palabra “Retención”, tiene varios significados, pero entre ellos, destacan estos: “Impedir que algo salga, se mueva, se elimine o desaparezca” o “imponer prisión preventiva, arrestar.”

 

Desde luego, estos términos no son los más  halagüeños a la hora de referirnos a no perder algo preciado. No vamos por ahí diciendo: “voy a retener a mi pareja” o “voy a retener a mi hijo”. Entonces, ¿Por qué razón lo llamamos retención del talento cuando queremos decir otra cosa? ¿Qué es lo que hacemos cuándo no queremos perder algo preciado? Lo cuidamos, lo enamoramos.

 

De esta manera, si entendemos esto como un enamoramiento de los empleados, el resto será algo natural. Por ejemplo, que nos paguen bien o nos den incentivos, nos puede gustar, sí, pero no es algo que nos enamore. Entonces ¿Qué es lo que nos enamora? ¿Qué puede hacer que nuestros trabajadores vengan con ganas al trabajo y sientan esa chispita interior? Yo creo que hay muchas cosas que podemos hacer y aquí, os dejo algunas de las maneras en las que creo que podemos enamorar a los empleados:

 

1) Tener una comunicación abierta y honesta.

Si hay algo que nos gusta, es tener un marco de confianza en el que poder expresarnos, saber que podemos confiar en nuestros compañeros y jefes. Para ello, una comunicación abierta, clara y ser honestos creo que son la base de todo. A partir de esto, podremos empezar a construir un verdadero equipo.

 

2) Ofrecer algo a largo término

Cuando queremos una relación seria, comprometernos con algo o alguien, no buscamos un “si te he visto, no me acuerdo”. Lo que buscamos es una relación estable y duradera, donde tanto la empresa como el empleado ganen de esa relación. Creo que para que los empleados se comprometan y vistan los colores de la empresa, qué menos que empezar por un contrato indefinido, ¿No?

 

3) Flexibilidad, autonomía y entender nuestras necesidades

Otra cosa que en toda relación debe haber, es libertad y flexibilidad. Dar en ocasiones y recibir en otras. ¿Por qué en nuestro trabajo no iba a ser igual? ¿Qué impacto puede tener en una persona día tras día que sus necesidades no sean atendidas? ¿Qué se encuentre que los horarios son un muro contra el que no puede hacer nada? Eso consigue a la larga trabajadores que dan el mínimo. Lo que los trabajadores deben sentir es que dan y reciben. Que un día, en caso necesario trabajarán 12 horas, pero otro, podrán salir antes del trabajo a recoger a su hijo de la escuela.

 

4) Ofrecer un estupendo ambiente laboral

Imaginemos que llegas a tu oficina y encuentras malas caras, silencios incómodos, estrés… Algo así acaba con las ganas de cualquiera. Pero imagina el lado opuesto.  Que llegas al trabajo cada lunes con ganas de ver a tus compañeros, compartir lo que habéis hecho los fines de semana y más aún, que hacéis actividades juntos. Imagina que en el trabajo tenéis una estructura y ambiente que permite hablar, compartir vuestras experiencias y ser vosotros mismos, ¿Querríais abandonar algo así?

 

5) Ofrecer algo más allá. Una propuesta que enamore.

Siempre me ha gustado una pequeña historia en la que había tres albañiles. Tras preguntarles lo que hacían, respondían de manera muy diferente; El primero respondía, “Coloco ladrillo”. El segundo, “Erijo un muro”. El tercero, “Construyo una catedral”. La propuesta que hagamos a nuestros trabajadores afectarán mucho a su manera de ver las cosas. No propongáis a vuestros trabajadores colocar ladrillos, proponedles construir catedrales.

 

6) Apostar por los empleados

Una de las preguntas que me hago muchas veces, es ¿Por qué buscar talento fuera, cuando podemos desarrollar el que ya tenemos dentro? Creo en formar a los empleados, en los planes de carrera, en certificarlos, en enseñarles idiomas… Con eso no sólo conseguirás cubrir tus necesidades de reclutamiento interno, si no que los empleados sentirán que se invierte y apuesta por ellos.

 

7) Innovar, nuevas cosas.

En línea con el apartado anterior, está el hecho de dar la opción a los empleados de hacer cosas nuevas. Si antes hablábamos de formarlos, ahora hablamos de dejar que puedan poner en práctica lo aprendido o hacer cosas que hasta ahora no habían podido. Un ejemplo de esto es facilitar que los empleados puedan participar en nuevas áreas y proyectos. Que encuentren nuevas metas y motivaciones que hasta ahora no tenían.

 

8) Soñar Juntos

Algo que he visto en las PYMEs y startups es la posibilidad de soñar. De pensar “estoy creando algo nuevo” o “lo estoy haciendo crecer”. De esta manera, también los empleados crecen con ello. En muchos otros sitios, no existe ese pensamiento. No hay cabida al sueño. Creo que es importante que los empleados puedan mirar al horizonte, soñar con crecer, con aportar y que no se conformen con lo que tienen.

 

9) Tener valores.

Algo de lo que no debemos olvidarnos es de los valores y la ética. Como una empresa actúa tanto con los empleados como con los que no lo son, dice mucho de ella. Encontrar que los manager respetan a los subordinados, que nadie se intenta aprovechar de los demás, que todos actúan como una gran familia y que miren por el bien de los demás construye una longeva relación entre los empleados y la compañía.

 

10) Dejar algo de espacio para la diversión

Por último, hay una cosa que me gustaría añadir a la lista; la diversión. El trabajo es y será, trabajo, pero eso no quiere decir que debamos abandonar la diversión. Sin espació para el humor, la ilusión, el humor… el día a día se hace más duro para nuestros empleados. En muchas empresas instauran zonas de juegos, eventos para los empleados y días especiales. ¿No os gustaría poder disfrutar de ir al trabajo como si fuerais niños?

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Muchas gracias a todos y a todas por la lectura!

Jaime Armada

 

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2 comentarios el “No hay que retener el talento, hay que enamorarlo cada día

  1. Pingback: No hay que retener el talento, hay que enamorarlo cada día – Apoyo al Administrativo Sanitario

  2. Mercedes
    27 noviembre, 2016

    Por supuesto como no, ahi está precisamente la categoria del empresario, los hay que la tienen y los hay que no.

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Esta entrada fue publicada el 21 noviembre, 2016 por en empleo, Jaime Armada, Reclutamiento, rrhh, selección, talento, Uncategorized.
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